lunes, 17 de marzo de 2014

Nuestra Señora de Suyapa

Nuestra Señora de Suyapa

Patrona de Honduras,
Año 1796
Fiesta el 3 de febrero.







Nuestra Señora de Suyapa

Jose y Esposa Sabogal

Patrona de Honduras, su festividad se celebra el 3 de febrero.
Hacia el Sudeste de la ciudad de Tegucigalpa, a unos ocho kilómetros de dicha capital, se encuentra la aldea de Suyapa, derivación del nombre indígena "coyapa", que significa "en el agua de las palmeras".

En 1590, recién fundada la población del Real de Minas de San Miguel de Tegucigalpa, que es hoy la capital de Honduras, Carlos
Ferrufino se presentó ante don Francisco Romero, lugarteniente del gobernador de la provincia de Honduras, y le pidió que, en nombre de Su Majestad, se le otorgasen unas tierras para cultivo y ganado, en un terreno llamado antiguamente "Supelecapa", y hoy, "Hato de Enmedio", contiguo a la finca "El Trapiche", en donde se encuentra enclavada la aldea de Suyapa desde su establecimiento.
Don Rafael Moreno Guillén, escribe: "La señora Isabel
Colindres era vecina de Suyapa y madre de numerosa familia. Despachaba a trabajar a sus hijos en las tierras de las montañas del Piligüín, en donde preparaban extensas milpas. Un día bajaban de su trabajo dos hijos de la señora Colindres, sorprendiéndoles la noche a media jornada, por lo que dispusieron pernoctar en un lugar que se llama "Quebrada de Pilingüín" y que, a la sazón, no tenía agua. La noche era muy oscura y los jóvenes se acomodaron para dormir mientras llegaban los primeros rayos del alba. Uno de los jóvenes labradores sintió que un pequeño objeto le molestaba el costado por donde descansaba y, creyendo que era algún fragmento de raíz o alguna piedrecilla, lo tiró lejos de sí. Tan pronto como intentó dormirse sintió otra vez el mismo estorbo y, palpándolo, advirtió que era el mismo objeto que hacía poco había repudiado, por lo que se conformó con echarlo en su mochila. Al despuntar la aurora, los jóvenes prosiguieron camino a casa de su madre. ¡Y cuál no sería el asombro de todos ellos al ver que el inoportuno objeto era una pequeña escultura en madera de la Santísima Virgen María! Isabel Colindres, requerida por la Curia Eclesiástica de Comayagua (antigua capital de Honduras y sede del obispado) hizo una declaración jurada de ese hecho, a mediados de 1796. En la casa de los Colindres comenzó este hermoso culto: primero se colocó la imagen de la Virgen en una mesa, rodeándola de flores, después, se la trasladó a un camarín, donde fue venerada por más de 20 años".
La imagen de Nuestra Señora de Suyapa es una pequeña escultura hecha de madera de cedro, que mide seis centímetros y medio de alto. Su talla es antigua y parece que fue trabajada por algún aficionado devoto de la Virgen. De tez morena, su rostro es agraciado, oval, de mejillas redondas; fina y recta nariz, y la boca pequeña; en los ojos, se adivina algo de la raza indígena. Tocada la augusta cabecita con una corona, la cabellera lacia le cae, partida en dos, a ambos lados de la frente, hasta los hombros. Las manos diminutas, sin entrelazarse, se juntan suavemente sobre el pecho, en actitud de oración. El ropaje pintado en la propia efigie es una túnica de color rosado, que apenas asoma por el pecho, pues está cubierta con un manto oscuro adornado con estrellas doradas. Circundan toda la imagen unos rayos de plata sobredorada, engastados en piedras, que se cierran en forma de número ocho, y en el extremo de los rayos superiores, doce estrellas nimban la cabeza de la imagen.

El 28 de noviembre de 1777, el Cabildo Eclesiástico de Comayagua dio licencia a don José de Zelaya, "para labrar y edificar en su hacienda, sita en el valle de
Suyapa, una capilla para celebrar en ella la Santa Misa". La bendición de esta ermita, y la primera misa, se efectuaron en 1780, año en que fue edificada.
En 1925 Pío XII la declaró a Nuestra Señora de Suyapa Patrona de la República de Honduras y se escogió el 3 de febrero como el día de su fiesta.

En el año 1954, un año esencialmente mariano, el tercer Arzobispo de Tegucigalpa, Monseñor José de la Cruz Turcios y Barahona, puso la primera piedra del que llegaría a ser uno de los santuarios más grandes de Centro América, y que espera su futura constitución como Santuario y Basílica Nacional.

El actual Santuario de
Suyapa tiene 93 metros de longitud, 43 metros de altura en sus torres y 46 metros en la cúpula. El diámetro de ésta es de 11.50 metros. Y la anchura de la nave central es de 13.50 metros.

Como dijo muy bien el Papa Juan Pablo II en la Eucaristía que celebró en
Suyapa, el 8 de marzo de 1983: "Un mismo nombre, María, modulado con diversas advocaciones, invocado con las mismas oraciones, pronunciado con idéntico amor... Aquí, el nombre de la Virgen de Suyapa tiene sabor de misericordia por parte de María y de reconocimiento de sus favores por parte del pueblo".

Fuente: http://www.mariologia.org/advocacioneshonduras02.htm

Santísima Virgen de las Maravillas

Patrona de la Asociación
Año 1721
Fiesta 10 de Septiembre






La historia de la Virgen de las Maravillas de Cehegín se remonta a año 1721 cuando el
del Padre franciscano Francisco Moreno Pastor expresó su deseo de buscar una imagen
mariana para Cehegín, para que cautivase, conmoviera y enardeciera a las almas que
ante Ella se postrasen y así se proclamase madre y protectora de todos los habitantes del
municipio.
Don Pedro Antonio Pereti, natural de Cartagena, quien contaba con los medios
económicos y los contactos adecuados, fue quien ayudó al franciscano a realizar su
deseo y en 1723 logró que su hermano Lorenzo Pereti, capitán de navío mercante, le
encargara en Nápoles al escultor Nicolas Fumo, la imagen de una Virgen con el Niño en
sus brazos.
Cuatro años después del encargo llegó a nuestra tierra la maravillosa imagen de María
que hoy tenemos con nosotros e innumerables son los relatos que acompañan su
realización y trayecto hasta Cehegín. Vino en barco hasta Cartagena, arribando el 16 de
julio de 1725, y pese a la impetuosa tempestad sufrida durante el viaje, que deterioró la
mayor parte de la mercancía, la talla resultó intacta de forma milagrosa y recibió
entonces el nombre de Virgen de las Maravillas.
El Padre Moreno se hizo cargo de ella llevándola hasta Cehegín, por Lorca, Coy, Avilés
y Cañada Lengua. El pueblo salió a recibir a su imagen donde hoy llaman Puente de la
Virgen y allí fue recibida con gran entusiasmo. Se colocó en el Colegio Franciscano el
día 25 de julio de aquel año y desde entonces se viene venerando en este conventosantuario,
construido a finales del siglo XVI y declarado monumento histórico-artistico
nacional como ejemplar genuino del barroco murciano.
Cehegín ya disponía de patrón, San Zenón. El culto a este Santo lo llevaron a la villa
posiblemente los Templarios desde Tierra Santa en la Edad Media. Pero la insistencia
de los padres franciscanos del Convento de San Esteban hizo posible el hecho de la
llegada de la Virgen a Cehegín en 1725.
Cuando la Virgen llegó el 25 de julio del año 1725 se aprovecharon los días de fiesta en
honor a San Zenón para que también lo fueran en honor de la Virgen. De esta forma
quedaron instaurados el día 9 de septiembre el de Zenón, y el 10 el de la Virgen y así el
nombre con el que se invocó a esta imagen de "Maravillas" se celebra en esa fecha,
aunque no estuviera acuñado en el santoral.
El culto a la Virgen se impuso rápidamente entre todos los habitantes del municipio y
llegó a ser tan venerada como la imagen de la Virgen de la Peña, cuyo santuario se
encuentra en Canara. Poco a poco, caló en los corazones de los cehegineros, y el pueblo
se volcó con ella y así con el paso del tiempo muchas familias pusieron su nombre a las
niñas que nacían en Cehegín.


El 27 de octubre de 1730 se inauguró un precioso Camarín, que costeó todo el pueblo y
en 1734 se dotó a la Virgen y el Niño con coronas de plata.
No tardó en convertirse en copatrona de la ciudad junto a San Zenón, pero el culto a la
Virgen de las Maravillas siguió aumentando a pasos agigantados, hasta que a finales del
siglo XIX sólo comienzan a figurar las Fiestas de la Virgen como las únicas en el
calendario, olvidándose las de San Zenón.
Rápidamente se nombraron mayordomos para recaudar fondos para las Fiestas de la
Virgen. El Concejo ya destinaba partidas cuantiosas para su festividad a mediados del
siglo XVIII. Los actos religiosos eran los más importantes y marcaban el comienzo y el
fin de las fiestas con los traslados de la Virgen. En estas procesiones los vecinos,
además de ir tras la Virgen, preparaban los descansos o altares callejeros.
El culto y la devoción a la Virgen fue en aumento y así la coronación pontificia de la
Santísima Virgen de las Maravillas fue el día 10 de septiembre de 1925, por el obispo
Vicente Alonso y Salgado, siendo Papa Pío XI. Fue proclamada Patrona de la ciudad de
Cehegín en 1927.
Con el paso de las décadas la devoción hacia la Virgen de las Maravillas se acrecienta
día a día, y el cariño del pueblo es tan grande que la imagen se libra de ser robada o
destruida en tres ocasiones: la primera cuando las tropas napoleónicas saquean la villa
durante la Guerra de Independencia en 1812 y la imagen fue trasladada en un viejo
arcón y escondida en una finca rural llamada La Jabalina donde permaneció durante 7
días camuflado el arcón de lentiscos dentro de una calera junto a un barranco; la
segunda en 1837 cuando las leyes desamortizadoras amenazaban la supervivencia del
convento que albergaba la imagen, teniendo que mediar el Ayuntamiento de la ciudad
para que no ocurriera tal desgracia; y la tercera, que tuvo lugar durante los años de la
Guerra Civil, cuando se aprobó su traslado a Murcia, donde fue catalogada como pieza
de incalculable valor y depositada en el Museo Provincial de Bellas Artes. Se reintegró
a Cehegín el día 7 de mayo de 1939.
La festividad litúrgica se celebra el 10 de septiembre, enmarcada en las fiestas
patronales, que tienen lugar del 8 al 14 de dicho mes. En este contexto se han celebrado
durante el siglo XX los actos de conmemoración en las Fiestas patronales por el 200,
225, 250 y 275 aniversario de su llegada Cehegín.

Fuente: http://www.virgendelasmaravillas.es/node/3

viernes, 7 de marzo de 2014

Aparición de la Virgen a San Pablo de la Cruz

Fundador de los Pasionistas
Año 1720











Hacer memoria del Crucificado

La Virgen María se le apareció y le dió a conocer el hábito, el emblema y el estilo de vida de una comunidad religiosa, que giraría siempre en torno a Jesucristo Crucificado. Pablo presentó estos mensajes al obispo de Alejandría, Mons. Gattinara y a su director espiritual. Previo el juicio de confesores prudentes, el obispo le revistió del hábito de la Pasión el 22 de noviembre de 1720.  Se pasó 40 días en una habitación junta a la sacristía de la iglesia de San Carlos, en Castellazzo para redactar los Reglamentos de la futura comunidad a quienes llamaba "Los Pobres de Jesús".  Vivía todo este tiempo a pan y agua y durmiendo en un lecho de paja. Sus experiencias y el estado de su espíritu durante aquella "cuarentena" se han conservado con el nombre de "Diario Espiritual".  

Concluida la experiencia, el obispo le autorizó a vivir en la ermita de San Esteban de
Castellazzo y a realizar apostolado como laico, ayudando a los sacerdotes a dar clases de catecismo y dando misiones. En el verano de 1721 viajó a Roma, con el deseo de obtener del Papa una audiencia, a fin le explicarle las luces recibidas sobre una futura Congregación. Los oficiales de la residencia Papal no le dejaron entrar por parecerles un aventurero más.

Fuente: http://www.corazones.org/santos/pablo_delacruz.htm

Nuestra Señora Aparecida

Patrona de Brasil
Año 1717
Fiesta: 12 de Octubre







La historia cuenta que en el año 1717, el gobernador de Sao Paulo y Minas Gerais, don Pedro de Almeida y Portugal, Conde de Assumar, pasó por la villa de Guaratinguetá camino a Villa Rica. Por tal motivo, los pobladores del lugar, queriendo agasajar al invitado, solicitaron a tres pescadores, Domingos Garcia, Filipe Pedroso e João Alves, una provisión de peces.
Estos hombres se encontraban en el río Paraiba, arrojando sus redes en el agua, cuando de repente al levantar una de ellas, encontraron una figura rota de terracota de la Virgen de la Concepción, de tan solo 36 cm. Primero hallaron el cuerpo y al arrojar otra vez la red lograron ubicar la cabeza. Luego del suceso, la pesca, que hasta ese momento había sido escasa, fue tan abundante, que tuvieron que volver a la costa por el peso que tenían sus pequeñas embarcaciones.
Uno de los pescadores llevó la imagen a su casa y le realizó un pequeño altar, unos años después crearon un oratorio, lugar que era visitado por todos los lugareños.
El 5 de mayo de 1743, se comenzó a construir un templo, que se inauguró el 26 de julio de 1745, venerando a la Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora Aparecida. El pueblo de Nuestra Señora Aparecida se encuentra a unos cuantos kilómetros de Guaratinguetá, villa del Estado de Sao Paulo.
Se ignora completamente como es que la imagen fue a parar al río, pero se conoce que su autor fue un monje de Sao Paulo, llamado Frei Agostino de Jesús, quien la moldeo en el año 1650.
La Virgen es de color moreno, esta vestida con un manto grueso bordado y sus manos se ubican en el pecho en posición de oración. Fue coronada solemnemente en 1904, por don José de Camargo Barros, Obispo de Sao Paulo.
El 16 de julio de 1930, Pío XI declaró a Nuestra Señora Aparecida, Patrona de Brasil. El día 4 de julio de 1980, el Papa Juan Pablo II visito el santuario y le dio el título de Basílica.
En la ceremonia de consagración, el Papa sintetizó en breves palabras el significado histórico y religioso del Santuario Nacional de Aparecida.
«En este lugar, hace más de dos siglos, la Virgen marcó un encuentro singular con la gente brasileña. Con razón, hacia aquí se vuelven desde entonces los anhelos de esta gente, aquí late desde entonces el corazón católico del Brasil. Meta de incesantes peregrinaciones venidas de todo el país, ésta es la capital espiritual del Brasil.
Leí con religiosa atención, preparándome para esta romería a la Aparecida, la sencilla y encantadora narración de la imagen que aquí veneramos. La inútil faena de los tres pescadores buscando peces en las aguas del Paraíba, en aquel lejano 1717; el inesperado encuentro del cuerpo y, después, de la cabeza de la pequeña imagen de cerámica ennegrecida por el lodo; la pesca abundante que se siguió al encuentro; el culto, iniciado luego a Nuestra Señora de la Concepción, bajo las apariencias de aquella estatua trigueña, cariñosamente llamada "la Aparecida"; las gracias de Dios abundantes, en favor de los que aquí invocan a la Madre de Dios.
¿Qué buscaban los antiguos peregrinos? ¿Qué buscan los peregrinos de hoy? Aquello mismo que buscaban en el día, más o menos remoto, del bautismo: la fe y los medios para alimentarla. Buscan los sacramentos de la Iglesia, sobre todo la reconciliación con Dios y el alimento eucarístico. Y vuelven reconfortados y agradecidos con la Señora, Madre de Dios y nuestra.
Vengo, pues, a consagrar esta Basílica, testimonio de la fe y devoción mariana del pueblo brasileño, y lo haré conmovido de alegría, después de la celebración de la Eucaristía... Madre de la Iglesia, la Virgen Santísima tiene una presencia singular en la vida y acción de esta misma Iglesia. Por eso mismo la Iglesia tiene los ojos siempre dirigidos hacia Aquella que, permaneciendo virgen, concibió, por obra del Espíritu Santo, al Verbo hecho carne.







¿Cuál es la misión de la Iglesia si no la de hacer nacer a Cristo en el corazón de los fieles, por la acción del mismo Espíritu Santo, a través de la evangelización? Así, la "Estrella de la Evangelización" indica e ilumina los caminos del anuncio del Evangelio. Este anuncio de Cristo Redentor, de su mensaje de salvación, no puede ser reducido a un nuevo proyecto humano de bienestar y felicidad temporal. Tiene ciertamente incidencias en la historia humana e individual, pero es fundamentalmente un anuncio de liberación del pecado para la comunión con Dios, en Jesucristo.
Por lo demás, esta comunión con Dios no prescinde de una comunión de los hombres unos con otros, ya que los que se convierten a Cristo, autor de la salvación y principio de unidad, son llamados a consagrarse en la Iglesia, sacramento de esta unidad humana y salvífica».

Fuente: http://www.arzobispadodelima.org/documentos/aparecida.htm